Te damos gracias, Señor, por todo el amor que nos has dado durante este año que ahora acaba, a través de tantas personas y situaciones que nos has regalado, y del encuentro diario contigo.

Te pedimos perdón por todas las veces que hemos rechazado la oportunidad de vivir con entrega, amor y servicio, en todas aquellas ocasiones en las que hemos dado la espalda a los que nos necesitaban.

Ayúdanos a vivir con mayor intensidad todos aquellos momentos que nos vas a regalar durante este nuevo año que nos pones por delante, para que podamos estar más unidos, más próximos, más cercanos de los que de verdad sufren.

Padre, que tu misericordia sea el impulso que nos lleve a afrontar nuestra vida con más paz, alegría y amor. Que seamos capaces de acoger siempre a aquellos que se sienten solos y abandonados.

Jesús, enséñanos a amar mejor a todo aquel que se cruza en nuestro camino de la vida. Que seamos capaces de llevar tu Palabra a aquellos que tienen sed de ti.

Espíritu Santo, reparte tus dones a cada uno de nosotros, vasijas de barro que quieren llevar tu buena noticia a todos los hombres. Que seamos capaces de compartir siempre el servicio con aquellos que tienen necesidad de ti.

Toca el corazón de nuestra comunidad, familia y amigos. Toca el corazón de cada uno de nosotros. Entra en lo más hondo de nuestro ser, para que la alegría de tu amor rebose siempre en el encuentro cotidiano con los demás.

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