Introducción

Amar de verdad a Don Bosco implica voluntad de conocer su propia historia y de aprender para la vida personal. No podemos contentarnos con saber pocas leyendas que a menudo se repiten y que a veces han sido demasiado mitificadas. Conocer la historia de Don Bosco, es descubrir que en su profunda humanidad se esconde un hombre profundamente santo y humanamente extraordinario. Don Bosco, personalmente, no era un santo más, sino que ha sido un hombre con don especial del Espíritu Santo. Leer sobre su vida, sobre todo la narrada en fuentes históricas como la Crónica de su secretario don Viglietti, me ayuda a profundizar en una vida que verdaderamente, no solo porque se haya mitificado, ha sido colmada por la gracia de Dios. La siguiente traducción de la Cronaca di don Viglietti sobre los últimos cuarenta días de su vida espero que os sirva en estas vísperas de la celebración de su muerte casi a las cinco de la mañana del 31 de enero de 1888.

20 diciembre 1887

Desde hace unos días, Don Bosco ha ido empeorando mucho en su enfermedad. Ya no puede caminar y se hace llevar en la silla de ruedas – respira muy ansioso y se ve obligado a irse a la cama a las 7 de la tarde y a levantarse a las 10 – oye la misa desde la cama y toma la comunión de mi – Sin embargo, esta noche quería dar un paseo en coche – Lo llevaron al carruaje en una silla alta – D. Bonetti vino con nosotros.
Parece que el paseo realmente le ha hecho bien. En el paseo me dijo
que en cuanto llegue a casa me acuerde de escribirle a su nombre estas palabras para todos los Salesianos: Los Salesianos, especialmente los superiores, deben tratar bien y con mucha caridad la gente de servicio.
Esta noche el doctor encontró a Don Bosco muy agraviado, lo hizo acostar.
Antes de irse a la cama le dijo a D. Rua: D. Viglietti te lo entrego, será tu ayuda.

21 diciembre 1887

Don Bosco muy mal, muchas veces excitado por los vómitos – no se sabe qué darle de comer – no podía levantarse – respiraba con mucha dificultad – con fiebre. El doctor nos asustó a todos esta noche. Siempre lo cuido estando a su lado día y noche.
El médico nos dijo (que) si continua este estado en él todavía tendrá cuatro o cinco días de vida. Sin embargo, él está tranquilo, bromea, yo le quería sostener el cuenco, él dijo: ¿Ya me quieres comer, eh? Ahora no toma nada más que gelatina y sorbetes. Quería escuchar el periódico, ver las cartas registradas y aseguradas.

Del 21 diciembre al 22 diciembre 1887

7 pm. tres cucharadas de gelatina – dificultad para respirar.
7 ¼ – ganas de vomitar.
7 ½ – toma 2 cucharaditas de gelatina.
7 ¾ – bastante tranquilo – habla más libremente – toma hielo triturado, un poco café helado y sorbete.
8 ½ – toma caldo con fideos, medio cuenco – queda muy aliviado. Me
dijo: Hoy alrededor de las 4 o más tarde pensaba que no necesitaba nada más para morir … ya no tenía conocimiento de nada, ahora me siento mucho mejor. Una vez tomada la sopa me dijo: Viglietti, dame un poco de café helado pero que esté caliente… y se rio…

A las 11 ½ de esta mañana del 22 – estaba el Dr. Vignolo, nos dijo que no era el caso de asustarnos tanto … que aunque le repugnase debía tomar ese caldo con un poco de carne; se lo preparó el mismo – le hizo una visita exhaustiva por todas las partes del cuerpo durante una hora. Nos dejó muy consolados y sobre todo me dejó consolado, su pobre y ya desolado sobrino.

23 diciembre 1887

Don Bosco sigue muy mal … no retiene nada. A los 12 tomó caldo y lo vomitó. Me dijo: Viglietti no dejes que seas el único sacerdote aquí. Necesito que alguien esté aquí listo para el Aceite Santo. – D. Bosco, le respondí, D. Rua siempre está aquí, después de todo no es tan serio como para tener que hablar así. – ¿Se sabe, prosiguió Don Bosco, se sabe aquí en la casa que me siento tan mal? – Sí señor D. Bosco, y no solo aquí lo sabemos, sino en todos los hogares y ahora en todo el mundo y todos están orando. – ¿Para que me cure? Me voy a la Eternidad.
Don Bosco está conmovido, llora, parece agotado. – Por favor, me dijo, que esté preparado el Santo viático, somos cristianos y uno voluntariamente hace una oferta a Dios de su propia existencia.
A las 12 ¼ vinieron tres belgas; dijo que entraran siempre que prometieran orar por él. Los bendijo … y: Prométedme, dijo, que rezaréis por mí, por los salesianos y especialmente por los misioneros.
A las 12 ½ más ganas de vomitar. – No te importa, dijo Don Bosco, ver el vómito. – Nada me da más Don Bosco salvo verte sufrir. – Entonces dile a tu madre, que la saludo, que se ocupe en hacer crecer la familia de manera cristiana y que también rece por ti, que seas siempre un buen sacerdote y que salves muchas almas.

Vino D. Bonetti, lo saludó con las manos … se emocionó, le habló – a menudo insiste en que todo está listo para el Óleo Santo. Habló de ello con D. Rua. – Es cierto dijo, que ahí está esa herramienta, (me señaló) pero es mejor estar aquí.
A las 2 en punto se sintió más enfermo. – Mira a Viglietti y luego dile a tu Don Luis que recuerde a nuestros misioneros, que siempre lo recordaré a él y a su buena familia. Todos recen por mí. Dile a todos los compañeros y hermanos que oren por mí para que muera en la gracia de Dios, no quiero nada más. Le dijo a Mons. Cagliero: ¿Tiene bien en mente para el Santo Padre la razón por la que debe proteger las misiones? Iréis, protegido por el Papa, a África … lo cruzarás, irás a Asia, a Tartaria, etc. Viglietti, dile a todos tus hermanos mayores y menores que tengan una fe viva y que intenten practicarla.
A las 4 a D. Cerutti: ¿has merendado?
A las 3 3⁄4 visita del cardenal archiv. Don Bosco llora… – Eminencia sea protector de los Salesianos. Recuerde decirle al Santo Padre lo que le dije a Mons. Cagliero de decirle. La santa voluntad de Dios sea haga en mí. Siempre he hecho todo lo que he podido. (El cardenal se conmovió, pocos pueden decir lo que usted hace en el momento de la muerte, dijo). Quería la bendición del cardenal; conmovidos se besaron y abrazaron.

4 1⁄2 examen médico largo. Quitaron la cama del medio de la habitación, Vignolo y Fissore no encontraron nada malo, esperan si puede alimentarse solo.
Don Bosco se siente más aliviado. Vignolo quiso probar la fuerza de Don Bosco, insistió en que le apretara la mano todo lo que pudiera: Don Bosco dijo: Pero yo la lastimé, la lastimé ya sabes… y se echó a reír. – No, no, dijo Vignolo … Don Bosco apretó y el médico rápidamente retiró la mano, asustado por la fuerza de Don Bosco.

A las 5 de la tarde llegó su confesor don Giacomelli, estuvieron solos durante tres minutos, todo estaba ya hecho.

24 diciembre 1887

A las 7 1⁄2 se prepara para S. Viático. D. Bosco dijo al P. Bonetti y a mí llorando: Ayúdadme, ayúdadme vosotros a recibir bien a Jesús… Estoy confundido: In manus tuas Domine, decía, commendo spiritum meum.

Llegó Mons. Cagliero, acompañado solemnemente por el clero y todos los jóvenes … y Don Bosco llora … ¡qué espectáculo! Don Bosco se destacaba como un ángel con su estola… fue un momento solemne, solo se escucharon sollozos … incluso monseñor lloró.
A las ocho y cuarto llegó el confesor.
8 3⁄4 a D. Belmonte: Di luego a tus hermanos que recen por mí.
10 1⁄2 visita de los médicos. Va mejor.
4 1⁄2 el cardenal vino a pedir novedades.
Desde ayer, después de medio día, no tuvo más vómitos, está mejor.
desde esta mañana – respira menos fatigado, nada agitado, siempre duerme y descansa, no habla.
6 – Don Bosco: ¡pobre Viglietti! todavía no sabías lo que era cuidar de enfermos… (durante una hora muy agotado): Sai pì ni cos di cos fè.
10 de la tarde – Quiere a D. Rua: quisiera con el P. Viglietti otro sacerdote para esta noche, me temo que no llegaré hasta mañana.
10 1⁄2 – D. Viglietti, mire, en mi mesa hay un librito de memorias, ya sabe de cuál me refiero, asegúrese de llevarlo y luego dárselo al P. Bonetti, para que no vaya a ninguna mano.
11 – Vino Mons. Cagliero y le administró la extremaunción: habló solo de la eternidad y dio advertencias, luego descansó.

25 diciembre 1887

A medio día llegó el padre Bosso, superior de la Piccola Casa.
1 – Querido Viglietti, si fuera a hacer un poco de recreo, no quisiera que estuvieras enfermo por mí.
D. Rua, en la prefectura … se reciben multitud de telegramas en todas partes, recibí al menos 20.
A las 5 recibió la visita de Mons. Bertagna. A las 6 a.m. visita de Mons. Leto.
7 1⁄2 – Ingéniatelas un poco de Viglietti, para hacer que todos mis males vayan entre las piedras del Stura.

26 diciembre 1887

10 1⁄2 – Visita de los médicos que lo encuentran mejor. Don Bosco me dice: Videamus quod valeat scientia et peritia trium doctorum.
4 3⁄4 – El cardenal vino a despedirse para su partida a Roma – Su eminencia lloraba como un niño, abrazó y besó varias veces y bendijo a Don Bosco. Esta mañana escuchó mi misa y recibió la comunión.

27 diciembre 1887

A las 8 1⁄4 escuchó mi misa (día de su onomástica) y recibió la comunión.
A las 12 en punto tenían que operar a su alrededor, estaba el Dr. Albertotti, D. Bonetti y yo … ¡lo envolvimos tanto! – estaba casi fuera de la cama … su cabeza descansaba en mi pecho. Entonces fue cuestión de cambiar de cama. Llamé al D. Rua, a D. Leveratto, a D. Belmonte. Entre nosotros y el médico discutimos cómo organizaríamos su transporte. – Bueno, dijo Don Bosco, tenemos que hacer esto: ponerme una buena cuerda al cuello y tirarme de la cama.
Este transporte fue un desastre. D. Rua cayó sentado en la nueva cama justo debajo de Don Bosco… Yo apoyé a Don Bosco, y él se quitó de abajo. Estaba en el lugar justo. Si Don Bosco cae, es decir, falla, todo caerá sobre Don Rua.

Don Bosco se rió, quiso saber quiénes eran los que lo habían transportado. Como sabía que la nueva cama en la que estaba era mía, le preocupaba que no me quedara sin una.
A los 4 1⁄2 con mayor acierto, y con la ayuda de Buzzetti y Rossi, Giuseppe fue transportado de regreso a su cama.
Luego vino D. Tinetti, director de la Unidad Católica, al que D. Bosco llorando recomendó la Congregación y las Misiones.

28 diciembre 1887

Escuchó mi misa y recibió la comunión; esta mañana los médicos lo encontraron mucho mejor. Quería que le cortara las uñas.
Lo notable es que aunque muchos le rogaron a Don Bosco que rezara a Dios para pedirle salud, nunca quiso consentir, diciendo siempre: Que se haga en mí la Santa Voluntad De Dios. – Pobre Viglietti, me dice a menudo, haré que hagas un buen trabajo.

Vale la pena señalar aquí, cómo innumerables periódicos llevan el informe de salud de Don Bosco en sus columnas todos los días y hablan de él. La casa está constantemente asediada por personas que quieren saber novedades. También hay corresponsales de periódicos locales y extranjeros.
Es un asedio de telegramas a D. Rua y a mí … un movimiento extraordinario, una llegada continua de directores de nuestras casas. Mientras tanto, las noticias incluso de países más remotos anuncian oraciones extraordinarias, públicas y privadas, triduos, novenas, etc. No hay monasterio, convento, comunidad alguna en la que no se hagan oraciones especiales, en nuestras casas también hay adoración perpetua ante el Santísimo. En las familias, en todos los lugares, la gente llora, reza, ofrece su vida, hace votos y promesas, especialmente entre los hermanos de la Congregación.

Esta mañana la condesa Salino ha venido a la portería, ha pedido novedades y se puso a leer lo que decía L’Unità Cattolica. Se sentó, leyó y lloró por la mejor noticia y arrojó el bolso en las manos del portero diciendo: Oh, dile a Don Bosco que se recupere pronto y que le dé estas pocas monedas – eran 400 liras.
Don Bosco pide a menudo a los médicos que le digan claramente su estado, porque, No le temo a nada, saben que estoy tranquilo y dispuesto.

Los recuerdos que me ha inculcado con más frecuencia en los últimos días y que me ha hecho escribir, fueron en resumen: Di que tienes una fe viva y que se recomienda la observancia exacta de las santas Reglas.

29 diciembre 1887

1 de la tarde. Don Bosco dijo: Quisiera dictarles una lección de economía y se la darán a D. Lemoyne con el título: Don Bosco a sus amigos.
Esta noche se sintió muy mal. Temí que fuera su momento. Me hizo llamar a D. Rua y Mons. Cagliero: Prometedme, les dijo, de amaros y teneros como hermanos. La ayuda de Dios y de María Santísima no os faltará. Recomendad la comunión frecuente y devoción a María Santísima. Recomendad a todos mi eterna salvación y ora: Alter alterius onera portate exemplum bonorum operum etc.
A los 10 recibió la bendición papal de Mons. Cagliero. Quería que Mons. recitase el acto de contrición para él. Está en un sueño constante. Le dijo a monseñor: Propague la devoción de María SS. en la Tierra del Fuego. ¡Si supieras cuántas almas Maria Ausil. quiere ganar para el cielo a través de los Salesianos! Pidiendo a D. Bonetti un recuerdo para las Hermanas, D. Bosco dijo: Obediencia, practicarla y hacer que se practique – surgieron dos cuestiones, si 1 ° es decir: Quisiese utilizar el privilegio que se nos da en la comunicación con los capuchinos por no poder confesar a un miembro si no de otro miembro – Don Bosco quiere rechazarlo; 2º: Si la Superiora general interfiere en la elección de la Superiora general de las Hermanas – Don Bosco, parece que sí.
A las 11 pidió un trago, se le negó debido a los frecuentes vómitos: Acquam nostram, dijo, praetio bibimus.

Debemos aprender a vivir y a morir, una cosa y otra.
Esta noche D. Sala llegó de Roma y dice que allí en el Sagrado Corazón es un continuo ir y venir de príncipes, obispos y cardenales que piden noticias de Don Bosco. El mismo Santo Padre envía a alguien a preguntar todos los días.

31 diciembre 1887

Los médicos encuentran la mejoría enorme. Don Bosco les dice que despierto o dormido no hace más que pensar en la Historia Eclesiástica.
Hoy otro telegrama del cardenal Alimonda de Roma con la bendición del Santo Padre para los enfermos; se recibió otro más el día 25 del cardenal Rampolla.

1 enero 1888

Se recibió la noticia imprevista de la muerte del conde Luis Colle.

3 enero 1888

Don Bosco está sensiblemente mejorando. Esta noche después de sacarlo de la cama – yo estaba junto a su cama como de costumbre y D. Ferraris estando también allí, me dijo: ¿Eres Viglietti? – Sí, respondí, soy Viglietti el malo. – Bueno, querido Viglietti, ¿sabes por qué cuando se marchaba Mons. Cagliero no quería dejarte ir a América? – Sí, respondí llorando, ahora lo entiendo. – Bueno me respondió, lo entiendes y lo ves … ya te lo dije … ¿te acuerdas?

6 enero 1888

D. Bosco: – Viglietti, será bueno que le digas a D. Rua que me cuide porque mi cabeza ya no sabe nada, no recuerdo si es mañana o tarde, qué día, qué año … No sé dónde estoy, ni dónde me encuentro, tan pronto como conozco a la gente no recuerdo las circunstancias … No sé si rezas, si es fiesta o feria – ayudadme vosotros.

7 enero 2020

Esta noche después de que se comenzaran a dar los consejos de los médicos a D. Bosco después del pantrito un huevo, luego el café. Antes de comer se quitó el gorro, se hizo la señal de la cruz y rezaba llorando. Yo tenía mucho miedo de que la comida pudiera hacerle daño; en cambio, retuvo todo bastante bien. ¡Después se encontró muy bien! Comenzó a hacer nuevas preguntas sobre mil cosas. Quería saber sobre política, sobre Roma, sobre el Papa, sobre Bismarck, sobre Crispi etc., sobre la casa, ver Festa y Dones, nunca lo encontré tan bien.

Eran las 6 de la tarde, Don Bosco me dijo: Viglietti haz que te explique D. Lemoyne cómo se puede explicar que una persona después de 21 días de cama, casi sin comer, fuera de razón, etc., de repente vuelve a sí mismo, lo percibe todo, se siente en Fuerza y ​​casi capaz de levantarse, escribir, trabajar, sano como si nunca hubiera estado enfermo. Te cuento el resto más tarde. Es un abismo que ni yo sé entender. Quien pregunta cómo se puede responder de la siguiente manera: Quod Deus potentia tu prece Virgo potes. Y estos secretos permanecen secretos incluso hasta la tumba. Insistí: Pero nos lo dirá. – Pero no, aquí debemos detenernos, después de todo el pensamiento de lo sobrenatural se pierde; lo que importa es la intervención de Dios en las cosas, la forma de dejarlas. Por supuesto, este no es mi momento todavía, podría ser pronto, no ahora.

8 enero 1888

Esta mañana a las 12 el duque de Norfolk, de quien tanto hablan hoy los periódicos como nuevo enviado de la reina Victoria al Papa; vio a D. Bosco, se arrodilló junto a su cama, pasó media hora tomando encargos para el Santo Padre y hablando de las cosas de su tierra natal. Insistió mucho en una casa como nuestro Oratorio en Londres y las misiones en China, quiso la bendición de Don Bosco y se fue.
D. Bosco me dijo esta noche, apunta esto: D. Bosco gastó hasta el último centavo antes de su enfermedad, se quedó sin dinero durante su enfermedad notando que sus huérfanos siempre seguían pidiendo pan antes y después – entonces, quién quiera hacer la caridad que la haga, porque Don Bosco ya no podrá más ni ir ni venir.

11 enero 1888

Esta mañana escuchó mi misa y recibió la comunión.
D. Lemoyne me dice que note cómo D. Marengo le dijo que los crucifijos bendecidos por D. Bosco y enviados a Polonia hacen maravillas. Las Hermanas de la Retraite le contaron varios hechos, entre otros el de un joven que no se había confesado desde hacía más de 20 años y estaba al borde de la muerte, y al ver dicho crucifijo se arrojó contra él, abrazándolo y llorando y al contacto se curó instantáneamente.
Me dijeron que el Dr. Fissore dijo en los últimos días en el hospital de Cottolengo que Don Bosco ya no tenía 2 meses de vida.

15 enero 1888

Esta mañana escuchó la misa e hizo la comunión.

18 enero 1888

Hoy D. Bosco recibió la visita del arzobispo de Malines en Bélgica.

20 enero 1888

Aunque Don Bosco siempre va mejorando lentamente, ahora se puede decir que no le queda más que adquirir fuerzas para levantarse de la cama – no tiene males reales – desde el día 15 comenzó a escuchar la Santa Misa todas las mañanas y a hacer la Sagrada Comunión de mi mano.
Don Bosco recibió hoy la visita del obispo de Lari – en las Indias, Francesco Filippo.

22 enero 1888

Desde hace dos días, Don Bosco ha retrocedido un poco en el mal. Esta mañana escuchó mi misa y recibió la comunión. A las 10 recibió la visita del arzobispo de Colonia.
Esta mañana, los médicos creyeron que tenían que amputar un crecimiento de carne en la espalda baja. Vignolo hizo la operación de repente, lo logró muy bien. Don Bosco lloró estrechándole la mano a su tío, lleno de gratitud. Don Bosco se encuentra ahora muy liberado.

24 enero 1888

Esta mañana a las 11 tuvo la visita de Mons. Ricardo arzobispo de París que quería la bendición de Don Bosco.
Don Bosco se sintió muy mal. Los médicos encontraron que había vuelto a atrás como hasta hace un mes. Hoy me mandó llamar a Palestrina, el sacristán, me dijo que le dijera que todo el tiempo que le quedaba estuviera orando a Jesús y a María para que en estos últimos momentos suyos esperara su hora con fe viva. Llamé a Palestrina, habló con Don Bosco, él le repitió las mismas cosas llorando y lo bendijo.
Don Bosco se sintió mucho mejor esta noche, dice que es gracias a las oraciones del buen Palestrina.
Esta mañana, el arzobispo de París quería la bendición para él y para París; dijo que allí hablaría de él y llevaría su bendición.

25 enero 1888

Don Bosco está hoy muy grave. Pide que le sugieran devotas jaculatorias. Esta noche decía que daba pena, le dijo a D. Rua que yo sería su ayuda. A Mons. Cagliero que le habló de ir a Roma le dijo: Espera más tarde.
Esta mañana escuchó misa y recibió la comunión.

26 enero 1888

Esta mañana escuchó misa y recibió la comunión, continúe grave.

27 enero 1888

(la misa) D. Dalmazzo te recomiendo la Congregación, apóyala, defiéndela en todo momento.

Exortado por D. Bonetti a recordar que Jesús en la cruz sufrió sin poder moverse hacia un lado o hacia el otro respondió: Sí, eso es lo que siempre hago.

28 de enero 1888

Don Bosco va siempre empeorando, en estos dos días continuó siempre escuchando mi misa y comulgando. Ayer, esta noche y esta mañana sigue delirando muy a menudo. Lo escuché repetir muchas veces: Los engañan. Otras veces – adelante, siempre adelante, a menudo llama a uno de nosotros.

Esta mañana llamó 20 veces: ¡Madre! ¡Madre! y por unas horas con tus manos juntas repite: ¡Oh María! ¡¡Oh María!! A todos nos dice nos vemos en en el Paraíso. Le dijo al D. Bonetti: Dile a los jóvenes que los espero a todos en el Paraíso.

Esta mañana recibió el hábito de la Virgen del Carmen. A todos da sus últimos recuerdos: Que la gente ore por mí y que los jóvenes tomen la Sagrada Comunión – toma a menudo el crucifijo y lo besa.

A D. Bonetti: Cuando hables o prediques, insista en la comunión frecuente y la devoción a María Santísima.

Presentándole la imagen de María Auxiliadora dijo: Siempre he tenido toda mi confianza en María Auxiliadora. A tus familiares (Viglietti) recomiéndales siempre la comunión frecuente y la devoción a la virgen Auxiliadora.

– A D. Bonetti: Si las Hermanas observan las Reglas que se les ha dado, su salvación está asegurada.

Los médicos lo encontraron grave y las únicas esperanzas que dejan son las de un prolongación en el mal, para salvarlo según ellos ninguna.

Don Bosco preguntaba, Fissore decía: Hay una esperanza que mañana, hoy el mal tiempo influye. D. Bosco reía y con el dedo índice moviendo la mano…: ¡Mañana! ¡Mañana! Haré un viaje más largo.

29 enero 1888

Don Bosco continúa muy mal – esta mañana aunque en general estuviese para no darle la comunión, dado que estaba siempre fuera de sus cabales, yo insistí esperando que el Señor en aquellos momentos le habría devuelto la cognición – entonces celebré y cuando le traje la Hostia estaba dormido. Dije en voz alta: Corpus Domini nostri, y dio una sacudida, miró a la Hostia, juntó las manos y se recogió. Luego volvió a esos desvaríos en que aún le dura, son las 5 de la tarde.

Parece que Don Bosco, según los médicos, ya no debería recuperarse. En su continuo adormecimiento, no entiende nada excepto cuando le hablan del Paraíso y cosas del alma, entonces asiente con la cabeza.

Esta noche andaba repitiendo muchos textos bíblicos, que en su mayoría guiaron sus obras y fueron la guía durante toda su vida de caridad: Diligite, diligite inimicos vestros – Benefacite his qui vos persequentur – Qu [a] erite regnum Dei – et a peccato meo… peccato meo, munda … munda, munda me.

D. Bonetti le dijo: Maria Mater Grati[a] y Tu nos ab [h]oste protege – y Don Bosco continuó: Et mortis hora suscipe.

Es hermoso ver a Don Bosco siempre con las manos unidas.

6 – Don Bosco se repite: ¡Jesús…! ¡Jesús! Maria! ¡Maria! Jesús y María os doy mi alma con mi corazón. In manus tuas Domine, commendo … commendo spiritum meum. ¡Oh Madre … Madre, ábreme las puertas del Paraíso!

Hoy repitió cien veces: ¡Madre – Madre! ¡Mañana! ¡Mañana!

30 enero 1888

Esta noche ha dejado de hablar, solo más gemidos, refutó con las manos cualquier comida o bebida, menea las manos. Las letanias de la agonía y la bendición del Carmen las recitó mons. Cagliero a las 10 [ant.]. Está absolutamente fuera de sí. Se permite a todos besar su mano. D. Dalmazzo [dio] la bendición de la agonía con las oraciones anexas – jaculatorias. Fissore dice que no llegará a esta noche.

3/4, estando presente Buzzetti me miró dos vez por largo rato y me puso la mano sobre su cabeza. Buzzetti se puso a llorar: Son sus últimas despedidas decía – no lo había nunca visto mirar así: ¡tenía que ser él! Son los últimos saludos a sus fieles, su última bendición. Le sugerí jaculatorias.

[31 enero 1888]

1 3/4 entró en agonía, D. Rúa y monseñor Cagliero le recitaron la oración – continuó con el jadeo constante hasta las 4 y 3/4. Sonaba el ave María en nuestra iglesia. D. Bosco ralentizó el respiro…medio minuto después era un cadáver blanco, estaba en el Paraíso!!!

¡Pobre hijo! ¡Tu crónica está terminada! ¿Quién te consolará? pobre muchacho… ¡has amado tanto a aquel buen padre! Cierto que todo lo que he podido con este adorado padre yo lo he hecho. Si alguna vez lo hubiese podido disgustar… espero me haya perdonado…¡Me amaba tanto! – apenas puedo decir a todos mis superiores: sí…sí… yo era su predilecto.

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