Comentario literario:

Localización histórico-literaria del poema:

Nos encontramos ante la rima segunda del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, perteneciente a la segunda mitad del siglo XIX.Inmiscuido en el movimiento del romanticismo, si bien tardío, Bécquer aboga por la defensa de una poesía romántica intimista, clara y sencilla, en contraposición de la poesía de Espronceda y el realismo ya vigente. Esta rima escrita en el 68, cuando el poeta se traslada con su hermano a Toledo e intenta reconstruir su cuaderno regalado a su amigo Laiglesia y desgraciadamente perdido. Este libro lo titularía Libro de los gorriones, aunque sería publicado tras su muerte por sus amigos de distinta forma. Dentro del género lírico, este texto en verso pertenecería según Pageard a la primera serie que trata sobre la expresión artística y la creación poética.

Tema de la rima:

Leyendo el poema podemos concluir como temática principal la incertidumbre que el poeta ve y siente ante el sino incierto de su existencia. El poema es una gran comparación donde el poeta se paragona a cuatro cosas: una saeta, una hoja seca, una ola y la luz. Cuatro cosas cuya meta, al igual que la del poeta, es incierta y no saben cómo o dónde acabarán.

Estructura y métrica:

Atendiendo a la estructura externa nos encontramos con cinco estrofas de cuatro versos octosílabos, es decir, veinte versos. La rima de cada una es cruzada asonante en los pares, quedando libres los impares. Por tanto, se utiliza por la estructura de un romance, muy usado por los autores románticos, como el medio perfecto para expresar sus sentimientos más íntimos.

La estructura interna del poema, que como hemos dicho se compone de cinco estrofas, se puede dividir en dos partes:

a) Primera parte: se compone de las cuatro primeras estrofas, que son cuatro metáforas donde el autor compara su destino con el de diferentes elementos: una saeta, una hoja seca, una ola y la luz, cada una en una estrofa diferente.

b) Segunda parte: compuesta por la última y quinta estrofa, donde nos topamos con la realidad auténtica del poeta (yo poético) que nos habla en primera persona. Este identifica la incomprensión e ignorancia de su destino con el de esos cuatro elementos.

Aspectos estilísticos y recursos literarios:

En cuanto a los recursos que el autor emplea, desde mi parecer debemos tener en cuenta el poema en su conjunto y después los versos.

El poema en su conjunto es una metáfora, donde el autor que aparece en la quinta estrofa se compara con distintas cosas en las cuatro primeras estrofas, cada una de ellas metáfora del yo poético.

Además en todo el poema, en cada estrofa, se puede decir que utiliza una estructura paralelística: todas ellas inician su primer verso a través del sustantivo que designa a esa cosa (Saeta, hoja seca, gigante ola, luz, ese soy yo) seguido de una subordinada adjetiva con la conjunción que. El segundo verso de todas ellas comienzan con un verbo que quiere expresar la acción de la cosa (cruza, arrebata, riza y empuja, brilla, cruzo), todos ellos expresan movimiento. Acaban las estrofas su último verso en un verbo en futuro (clavará, volverá, va, brillará, me llevarán).

Bajando a otros recursos más concretos nos encontramos con muchos recursos como:

– Polisíndeton o repetición innecesaria de nexos del verso 11: ‘’y rueda y pasa, y no sabe’’ con la finalidad de retrasar el final y quizás de simular el movimiento de las olas que chocan en el mar.

– Hipérbaton: Ante la sencillez de los versos, muchos hipérbatos encontramos en el poema que nos sorprenden desde el primer verso: ‘’saeta que voladora’’ en lugar de ‘’saeta voladora que’’. Otro es el de la segunda estrofa: ‘’hoja que del árbol seca/arrebata el vendaval’’ en lugar de ‘’hoja seca que del árbol/ el vendaval arrebata’’ (versos 5 y 6); ‘’ donde a caer volverá’’ en lugar de ‘’donde volverá a caer’’ (verso 8). Otros como ‘’que playas buscando va’’ en lugar de ‘’qué playas va buscando’’. Se busca embellecer el lenguaje y resaltar ciertos verbos que el autor escoge por su significado concreto e intenso.

– Metáfora en el verso 18 cuando dice ‘’cruzo el mundo’’, ya que en realidad no es físicamente sino que se refiere a la vida que está pasando y cuyo destino no sabe, y en el cual el poeta prefiere no pensar.

– Hipérbole en el verso 9 con el adjetivo ‘’gigante’’. A pesar de la escasez de adjetivos en el poema nos encontramos aquí con una pequeña exageración con la que el autor quiere hacernos ver que a pesar de ser gigante, se deja llevar por el viento sin saber si quiera dónde acabará, al igual que todos los demás elementos.

– Personificación mediante la que logra una mayor cercanía de las cosas a los sentimientos y actitudes del poeta. Encontramos personificación en el cuarto verso, cuando dice ‘’temblando’’ porque a pesar de que físicamente la saeta pueda temblar una vez salida del arco, en realidad se refiere al temblor que puede tener una persona con miedo ante el futuro incierto. En el verso 6 el vendaval hace un gesto muy humano como el de ‘’arrebatar’’ algo, en este caso la hoja al árbol, con la connotación de acto violento que tiene dicho verbo. Otra personificación podría ser la del verso 12 donde la ola ‘’buscando va’’ un playa, como si tuviera la libertad humana de decidir ir en busca de algo.

– Anáfora en el principio del último verso. El pronombre ‘’Eso’’ se refiere a todas las estrofas anteriores con las que se identifica los distintos elementos con el yo poético.

Conclusión y valoración personal:

Este tema es de una vigencia clarísima. Es válida incluso para cualquier tiempo de la historia. Ante el sentido de la vida, el ser humano se encuentra siempre en medio de una incertidumbre que nubla sus pasos en la vida. Es el gran interrogante que toda persona tiene en su vida y al que quizás será difícil responder.

En una sociedad dominada por la ciencia y la técnica, la pregunta por el sentido queda camuflada por tantas respuestas a las necesidades inmediatas que tenemos. Este poema podría ser una llamada de atención. Es una simple elección a ‘’cruzar el mundo, sin pensar’’ como dice el poeta al final de la rima, o si realmente queremos responder a esta pregunta profunda que el ser humano debe plantearse ante la rapidez e incertidumbre de la vida.

Podemos dejar llevarnos por la inseguridad que nos trae el vivir en este mundo, como pensaban los románticos nos provoca incertidumbre y nos frustra, o podemos intentar dar un sentido diferente a nuestra vida ante un mundo que avanza a gran velocidad.


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